Los destinatarios son alumnos mayores de 12 años (desde 1º de la ESO) no universitarios (salvo excepciones), que necesitan una Residencia en León para cursar sus estudios en el Centro Don Bosco u otros Centros similares.

Prioritariamente va dirigida a jóvenes que, por dificultades personales, familiares o sociales, requieren de un ambiente y un equipo educativo que complemente la tarea desarrollada por la propia familia y la escuela, con una propuesta de formación integral que, partiendo de la realidad concreta de cada uno, lleve a cabo un proceso individualizado de crecimiento y maduración personal y social.

Igualmente va dirigida a jóvenes que necesitan un mayor apoyo en sus estudios para obtener un rendimiento escolar satisfactorio y superar carencias anteriores en sus hábitos de estudio o en su preparación académica y profesional.

Por último, son destinatarios también de la Residencia otros jóvenes que, no teniendo la posibilidad de estudiar lo que desean en sus lugares de origen, en la mayor parte del ámbito rural, deciden hacerlo en algún Centro Escolar de León, para lo cual necesitan un lugar de alojamiento en la ciudad que les garantice a su vez un ambiente educativo.

Las características personales de los residentes son básicamente las generales de los adolescentes de nuestros días, con muchos aspectos y recursos positivos, como el compañerismo, la sinceridad y la tolerancia, y también con algunas limitaciones frecuentes, como la dificultad para el esfuerzo personal y el compromiso continuado, para la disciplina y la autoexigencia, para afrontar con suficiente madurez los conflictos relacionales o para proyectar con responsabilidad el futuro.

Sus valores y contravalores son en gran medida los valores y contravalores de la sociedad en que vivimos: una mayor sensibilidad en general hacia los derechos de las personas y al mismo tiempo un mayor individualismo marcado por el consumismo y la búsqueda del propio bienestar material.